Puerto Vallarta
Una bahía de 100 kilómetros con la sierra cayendo al mar, un centro histórico de verdad y playas a las que sólo se llega en lancha. Nuestra casa y nuestro punto de referencia.
Doce destinos de playa en México, del Pacífico al Caribe. Cada uno con lo que de verdad hay que saber antes de reservar.
Más oleaje, agua más fresca, montaña y pueblos con vida propia.
Una bahía de 100 kilómetros con la sierra cayendo al mar, un centro histórico de verdad y playas a las que sólo se llega en lancha. Nuestra casa y nuestro punto de referencia.
De Nuevo Vallarta a Chacala: siete pueblos, las mejores olas para aprender del Pacífico mexicano y las Islas Marietas. Mismo aeropuerto que Vallarta, otro ritmo por completo.
Veinte kilómetros de malecón, un centro histórico restaurado y la mejor cultura de mariscos del Pacífico, a mitad de precio que sus vecinos famosos.
El Arco, el Mar de Cortés, ballenas grises y dos pueblos completamente distintos unidos por un corredor de resorts. Caro, seco y espectacular.
Zicatela, el Mexican Pipeline, lagunas con bioluminiscencia y la cocina de Oaxaca en versión costeña. Barato, crudo y no apto para nadadores distraídos.
Más de treinta playas repartidas en nueve bahías, un parque nacional encima y reglas ambientales que evitaron los edificios altos. Tranquilo por diseño.
Agua turquesa, tibia y plana, arrecifes, cenotes y ruinas mayas.
22 kilómetros de arena blanca, la mejor conectividad aérea de México y una ciudad real detrás de los resorts. Cómo aprovecharlo sin caer en las trampas.
Playa caribeña, ciudad caminable y cenotes a media hora. El punto medio entre el tamaño de Cancún y la calma de Tulum, con ferry a Cozumel desde el centro.
La única ciudad maya frente al mar, una playa de postal y cenotes a veinte minutos. También el destino más caro y más malinterpretado de México.
Palancar, Santa Rosa y El Cielo sobre el segundo arrecife más grande del mundo, más una costa este salvaje que casi nadie recorre. Menos sargazo que el continente.
Playa Norte, carritos de golf, tiburón ballena en verano y una isla que se recorre entera en una tarde. Y suele librarse del sargazo.
Una isla de arena dentro de una reserva de la biosfera: calles de tierra, carritos de golf, flamencos, tiburón ballena en verano y bioluminiscencia en las noches sin luna.